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martes, 1 de junio de 2021

LAS TAREAS DE ZAGALES Y MAYORALES EN UN VIAJE EN DILIGENCIA DE RICHARD FORD EN 1833.

GENTES, COSTUMBRES, FOLKLORE, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS, Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN: 

EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "RECORDAR TAMBIÉN ES VIVIR"; "HISTORIAS DEL MAR"; “ESPIGOLANT CULTURA: Taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios y humanidades"; y otras historias.  

(Proyecto): DATOS PARA LA HISTÒRIA Y LA RECREACIÓN MEMORIAL DEL ANTIGUO CAMINO REAL DE VALENCIA A BARCELONA (ACTUAL CARRETERA NACIONAL CN-340):

(Proyecto): LOS PERSONAJES PROPIOS DE LOS TRASIEGOS POR EL CAMINO REAL EN EL SIGLO XIX:

"LAS TAREAS DE ZAGALES Y MAYORALES EN LOS VIAJES CON DILIGENCIA EN EL AÑO 1833, SEGÚN LAS OBSERVACIONES QUE DESCRIBE EL HISPANISTA RICHARD FORD (1796-1858)".

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL. ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B.).

INTRODUCCIÓN: Las empresas de diligencias de propiedad particular, empezaron a funcionar en España en el año 1816, la diligencia fue el medio de viajar más generalizado, bien organizado y práctico para los usuarios, los atractivos de los servicios de diligencias, ofrecían gran velocidad, con unos recorridos de desplazamiento de más de veintitantas leguas al día, hasta llegar a 36 leguas diarias dependiendo de los caminos y el tiempo; las diligencias ofrecían facilidad y seguridad para desplazarse; tarifas relativamente reducidas; organización comercial, horarios y paradas fijas; servicios de paradores, posadas y ventas a lo largo de la ruta, e incluso la previsión de indemnizaciones en caso de pérdidas y extravíos de maletas o mercancías, con estas mejoras de medidas y facilidades para el viajero, los empresarios consiguieron que se impusiera con exito la diligencia allí donde se estableciese para prestar servicio. En 1826, las diligencias conseguían recorridos diarios por los grandes itinerarios (Caminos Reales) de algo más de las veinte leguas, más de 110 kilómetros actuales diarios; había tres clases de pasaje: berlina, interior y rotonda, sus costes oscilaban entre 6,5 a 11,5 reales/legua en primera clase y entre 4 y 5,75 reales/legua en tercera clase. En 1854, los recorridos diarios habían aumentado a unas 36 leguas, unos 200 kilómetros al día; la capacidad de los vehículos llegaba hasta las 22 plazas en los mayores carros, y los costes unitarios habían descendido, siendo ahora de 3 a 5,63 reales/ legua en primera clase, berlina, y de 1,20 a 3,26 reales/legua en cuarta clase, imperial. Las postas estaban a unos 20 Km unas de otras.

EXPOSICIÓN: Este artículo, trata de la vida, los métodos, los oficios y los trajines relacionados con los servicios de diligencias del siglo XIX. La línea de diligencias, era un tipo de transporte rodado de pasajeros, mercancías y correo postal que requería de una importante y compleja maquinaria de organización. El relato se basa en las experiencias propias de un viajero inglés llamado Richard Ford, se trata de un curioso aventurero atraído por la antropología, la escritura y el periodismo, Ford escribía, dibujaba y describía de forma concienzuda y realista las experiencias y situaciones de las que muy atentamente era testimonio. En este artículo Ford nos describe con detalle los oficios, tareas y forma de actuar del mayoral y el zagal o mozo que son los conductores al mando de la diligencia en la que Richard Ford viajaba por la carretera real.

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: RICHARD FORD (1830-1833). “GATHERING FROM SPAIN”.   “THINGS OF SPAIN. THE COUNTRY OF UNFORESEEN”. "COSAS DE ESPAÑA", “EL DESARROLLO DEL VIAJE EN DILIGENCIA EN LOS AÑOS 1830-1833”, DE LAS EXPERIENCIAS Y VIVENCIAS AUTOBIOGRAFICAS DE RICHARD FORD (narrador):

Textos de Richard Ford (1796-1858): "EL ZAGAL: El equipaje se amontona encima, en la parte de atrás, o en una especie de voladizo delante. Para guiar este vehículo se emplean dos personas. El jefe, llamado mayoral , y su ayudante, el mozo, y mejor aún el zagal, proveniente del árabe hispánico zaál «un muchacho fuerte y activo». Su traje es muy típico y está basado en el andaluz, que es el que pone la moda en la Península en todo lo que se refiere a toros, caballos, bandoleros, contrabandistas, etc., etc. Lleva en la cabeza un pañuelo de seda de colores vivos, anudado de modo que las puntas cuelgan por detrás; sobre esta reminiscencia del turbante árabe se coloca un sombrero de ala ancha, alto y puntiagudo como un pilón de azúcar; la airosa chaqueta es de piel negra, incrustada de herretes de plata y botones de filigrana, o de paño pardo, con la espalda, las mangas y, en particular, los codos ribeteados y adornados con flores y jarrones de paño de otro color recortado y muchos bordados. Cuando la chaqueta está nueva, la llevan colgada del hombro izquierdo, como los húsares. El chaleco es de rica seda de fantasía; el calzón de pana azul o gris, adornado con franjas y botones de filigrana y sujeto a la rodilla con cordones de seda y borlas. No va abrochado, y el cuello de la camisa es vuelto y lleva una corbata vistosa, unas veces pasada por un anillo y otras anudada. La cintura va ceñida con una faja encarnada o amarillo vivo. Esta faja , sine qua non , es la antigua zona romana; sirve también como bolsa, ciñe las caderas y abriga el vientre, lo cual es muy beneficioso en los climas cálidos y evita la predisposición a las irritaciones intestinales; en la faja se guarda la navaja, que forma parte integrante del español, y el zagal suele colocar también en ella, por detrás, el látigo. Las adornadas polainas van abiertas por arriba, en la parte exterior de la pierna, para que se vea la media, que, por lo regular, es también lujosa; los zapatos son amarillos, semejantes a los de nuestros vilorteros, y, generalmente, de piel de ternera sin curtir, que como es del color del polvo, no necesita limpieza. Los caleseros de la costa de Levante usan la media valenciana sin pie, que, como está abierta al extremo, se parece a los bolsillos de los españoles. En vez de botas llevan las antiguas sandalias romanas de esparto, con suela de cáñamo, que se llaman alpargatas, del árabe “alpalgah”.

    El zagal procura imitar el traje del mayoral hasta donde sus medios se lo permiten. Este es el que está siempre dispuesto para hacer toda clase de servicios. Viendo el incesante movimiento de estos individuos no sería justo tacharles de indolentes, condición que se ha atribuido indistintamente a todas las clases humildes españolas; va corriendo al lado del coche, coge piedras para tirarlas a las mulas, ata y desata nudos y derrocha un caudal de resuello y de juramentos desde que emprende el trabajo hasta que lo deja. Alguna vez se le permite que se suba al pescante y se siente junto al mayoral, para lo cual se coge siempre a la cola de la mula trasera para ayudarse a subir a su asiento".

- "EL ARRANQUE DE LA DILIGENCIA: El aparejar los seis animales, es una operación difícil; primeramente se colocan todos los arreos en el suelo, y luego va llevándose cada mula o caballo a su sitio y poniéndole los arneses correspondientes. La salida es una cosa muy importante, y, como ocurre con nuestros correos, atrae a todos los desocupados de los alrededores.

   Cuando el tiro está enganchado, el mayoral toma todo el manejo de riendas en sus manos, el zagal se llena de piedras la faja, y los mozos de la venta enarbolan sus estacas; a una señal convenida cae sobre el tiro una lluvia de palos, silbidos y juramentos que le hacen arrancar, y, una vez en movimiento, sigue adelante balanceando el coche sobre rodadas tan profundas como los prejuicios de la rutina, con su lanza, que sube y baja como un barco en el mar revuelto, y continúa con un paso vivo, haciendo unas veinticinco o treinta millas diarias. Las horas de salida son siempre temprano, con objeto de evitar el calor del mediodía. En esto, las costumbres españolas son poco más o menos las mismas de los italianos, y siempre se puede dejar en libertad al calesero para que arregle y disponga las horas de partida y todos los detalles pequeños, que varían según las circunstancias. 

   Cuando hay un mal paso se le advierte a los animales del tiro llamándoles por su nombres y gritándoles "¡ arre, arre,...!" alternando con "¡ firme, firme !" Los nombres de las mulas o caballos son siempre sonoros y de varias sílabas, acentuando la última, que siempre se alarga y se pronuncia con un énfasis particular. Capitanaaa, Bandoleraaa, Generalaaa, Valerosaaa , todos estos nombres los gritan a voz en cuello y, seguramente, debe ser un magnífico ejercicio para los pulmones, al mismo tiempo que útil para ahuyentar a los cuervos del campo. El tiro lleva muchas veces más de seis animales y nunca menos, predominando las hembras; generalmente suele ir un macho que hace el número siete y que se llama el macho por antonomasia, como el Gran Turco, o un sustantivo en un discurso de Cortes, que rara vez va seguido de menos de media docena de epítetos; invariablemente se le coloca en el sitio de más trabajo y de peor trato, lo cual merece, pues el macho es infinitamente más torpe y más vicioso que la mula. Alguna vez hay un caballo de la casta de Rocinante, al cual se le llama también sólo el caballo , y éste es, por lo común, el mejor tratado del tiro. Ser un caballero significa en español ser un hombre correcto y bien nacido, y es el modo de dirigirse unos a otros, y se usa constantemente por las clases bajas, que nunca han montado en más cuadrúpedos que mulas o borricos.

   El guiar un coche de colleras es una ciencia especial, y en las diligencias se siguen sus reglas. Es la diversión favorita del majo, que encuentra en ello un placer mucho mayor que sus similares de Inglaterra; el arte no está precisamente en manejar las riendas, sino en la apropiada modulación de la voz, pues el ganado se maneja llamando a cada animal por su nombre, pronunciando siempre muy de prisa las primeras sílabas: el “macho”, que es el más castigado, es el único que no tiene nombre propio; repiten la palabra varias veces seguidas, con objeto de hacerla más larga: “macho, macho, machooo,…” comenzando por una semicorchea para ir en crescendo hasta llegar a una breve y componer al fin entre todas una palabra polisílaba. El «caballo» también es llamado así sencillamente, sin otro nombre especial, como tienen todas las mulas, y al que atienden perfectamente; los dueños de ellas suelen decir que entienden sus nombres y todas las palabras pintorescas y gráficas que les dirigen lo mismo que «cristianas»; pero, a decir verdad, algunas veces parece que se escandalizan y se molestan más que los bípedos de sus mismas creencias".

ADDENDA: ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS Y CITADOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN E. PRADES):

QUARTERLY REVIEW: La revista trimestral (Quarterly Review) era un periódico literario y político fundado en marzo de 1809 por la casa editorial de Londres John Murray. Dejó de publicarse en el año 1967. Fue conocido como The London Quarterly Review, reimpreso por Leonard Scott, para una edición estadounidense.

MARIANO JOSÉ DE LARRA: (El periodista y político Mariano José de Larra (Madrid, 1809 - 1837), escribió un artículo, titulado “La Diligencia”, a continuación un pequeño fragmento de lo que describe Larra sobre este transporte: 

Textos:….El patio de las diligencias es a un cementerio lo que el sueño a la muerte, no hay más diferencia que la ausencia y el sueño pueden no ser para siempre; no les comprende el terrible “voi ch’intrate lasciate ogni speranza”, de Dante. Se suceden los últimos abrazos, se renuevan los últimos apretones de manos; los hombres tienen vergüenza de llorar y se reprimen, y las mujeres lloran sin vergüenza.

–Vamos, señores –repite el conductor; y todo el mundo se coloca.

La niña, anegada en lágrimas, cae entre su madre y un viejo achacoso que va a tomar las aguas; la bella casada entre una actriz que va a las provincias, y que lleva sobre las rodillas una gran caja de cartón con sus preciosidades de reina y princesa, y una vieja monstruosa que lleva encima un perro faldero, que ladra y muerde por el pronto como si viese al aguador, y que hará probablemente algunas otras gracias por el camino. El militar se arroja de mal humor en el cabriolé, entre un francés que le pregunta: "¿Tendremos ladrones?" y un fraile corpulento, que con arreglo a su voto de humildad y de penitencia, va a viajar en estos carruajes tan incómodos. La rotonda va ocupada por el hombre de las provisiones; una robusta señora que lleva un niño de pecho, y un bambino de cuatro años, que salta sobre sus piernas para asomarse de continuo a la ventanilla; una vieja verde, llena de años y de lazos, que arregla entre las piernas del suculento viajero una caja de un loro, e hinca el codo, para colocarse, en el costado de un abogado, el cual hace un gesto, y vista la mala compañía en que va, trata de acomodarse para dormir, como si fuera ya juez. Empaquetado todo el mundo se confunden en el aire los ladridos del perrito, la tos del fraile, el llanto de la criatura; las preguntas del francés, los chillidos del "bambino", que arrea los caballos desde la ventanilla, los sollozos de la niña, los juramentos del militar, las palabras enseñadas del loro, y multitud de frases de despedida. –Adiós–Hasta la vuelta...)

BIBLIOGRAFIA: 

- Juan Villuga, Pedro (1546):"Repertorio de todos los caminos de España: hasta agora nunca visto en el q[ua]l allará q[ua]lquier viaje q[ue] quiera[n] andar muy puechoso pa[ra] todos los caminantes co[m]puesto por Ped[r]o Juan Villuga vale[n]ciano, e impresso en Medina del Campo por Pedro de Castro, a costa de Juan de Espinosa, en el año 1546".

- Gonzalo Menéndez Pidal, 1992: "España en sus caminos", Madrid, Caja de Madrid, 1992.

-Gonzalo Menéndez Pidal, 1951:  "Los caminos en la Historia de España",  Ediciones de Cultura Hispánica, Madrid.

- Townsend, Joseph (1791): Viaje por España.

- Pedro Rodríguez de Campomanes, Conde (1761): Itinerario de las Carreras de Posta de dentro y fuera del Reyno. De orden de su majestat Carlos III, Imprenta de Antonio Pérez de Soto, Madrid, 1761.

-https://historiasdecarreteras.com/

- Cavanilles, Antonio Josef (1795): Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reino de Valencia. En la imprenta real, Madrid, 1795.

- Richard Ford: "Gathering from Spain”. “Things of Spain. The country of unforeseen”. (Cosas de España: el país de lo imprevisto).

- Richard Ford (1922): Cosas de España: (el país de lo imprevisto) 1796-1858. Tomos I y II. Grabados: Gustavo Doré. Traducción directa del inglés y prólogo de Enrique de Mesa. Madrid : Jiménez Fraud, año 1922. (Colección abeja ; 5 ; 6).








Richard Ford (1796-1858),
retratado por Antoine Chatelain (1794–1859). 






Libro "Cosas de España", de Richard Ford.




Torreblanca, y el camino real que entraba por el casco urbano,
y el desvío de la carretera real (CN-340)
 por fuera de la población

Oropesa y la carretera real sin asfaltar (CN-340).

domingo, 30 de mayo de 2021

LAS DILIGENCIAS-CORREO DE LOS CAMINOS REALES ESPAÑOLES DEL SIGLO XIX.

GENTES, COSTUMBRES, FOLKLORE, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS, Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN: 

EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "RECORDAR TAMBIÉN ES VIVIR"; "HISTORIAS DEL MAR"; “ESPIGOLANT CULTURA: Taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios y humanidades"; y otras historias. 

(Temáticas): LOS TRANSPORTES Y LAS COMUNICACIONES A LO LARGO DEL SIGLO S.XIX POR LAS CARRETERAS Y CAMINOS REALES DE ESPAÑA.

(Temáticas): LA ANTIGUA VÍA AUGUSTA, MÁS DE 2000 AÑOS DE CIRCULACIÓN DE PERSONAS Y CULTURAS POR ESTE CAMINO.

(Temáticas): DATOS PARA LA HISTÒRIA Y LA RECREACIÓN MEMORIAL DEL ANTIGUO CAMINO REAL O CARRETERA REAL DE VALENCIA A BARCELONA (ACTUAL CARRETERA NACIONAL CN-340):

"LAS EXPERIENCIAS Y RECREACIÓNES ANTROPOLÓGICAS DEL HISPANISTA RICHARD FORD (1796-1858), LEGAJOS DE SUS ENTRETENIDOS Y DUROS VIAJES EN LAS DILIGENCIAS ESPAÑOLAS DE LOS AÑOS 1830-1833".

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL. ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B.).

INTRODUCCIÓ: Este artículo, viene a describir los pormenores de los viajes del siglo XIX, en caso referido al viaje montado sobre las diligencias de servicio público circulantes al uso por los caminos reales y por las vías transversales, y el resto de carreras y líneas de España. El relato se basa en las experiencias propias de un viajero inglés llamado Richard Ford, se trata de un curioso aventurero y periodista atraído por la antropología, la filosofía y la literatura, Ford escribía, dibujaba y describía de forma concienzuda y realista las experiencias y situaciones de las que muy atentamente era testimonio de las cuales tomaba notas muy detalladas de todo aquello que para el, siendo extranjero procedente de un nivel económico alto y acomodado y de un país de costumbres mucho más refinadas que las de las clases populares españolas, describía en sus manuscritos y crónicas todo lo que le resultaba llamativo y característico de sus compañeros de viaje españoles, compartidos y coincididos a lo largo del transcurso de sus viajes. Muchas de las crónicas que escribió con detalles de sus experiencias en España, fueron publicadas en la revista trimestral Quarterly Review. Ford se vino a vivir temporalmente en España por causas personales, concretamente en Sevilla, pero la aventura de Ford por recorrer España le sobrevino por la inspiración que le produjo la lectura de El Quijote de Cervantes. El editor londinense de la revista Quarterly Review llamado John Murray y amigo de Richard Ford, fue quien le animó e incitó a publicar las crónicas de sus viajes por España. Posteriormente, debido al interés y calidad de las crónicas, John Murray pidió a Ford publicar un libro recopilatorio sobre España, para completar una colección de libros-guías que estaba editando sobre Europa para viajeros y lectores ingleses, Richard Ford accedió a escribir el libro recompilando las crónicas manuscritas de sus viajes y de convivencia entre los españoles de las clases populares; Ford explica este hecho en una carta a su amigo George Borrow, comentándole que está narrando a los lectores ingleses sus viajes a lomos de una jaca cordobesa (yegua de raza cordobesa). Este libro de viajes por España, se publicó en Londres en el año 1841 con el título “Handbook for travellers in Spain and Readers at Home” y fue un gran éxito de ventas. De Richard Ford, se conoce una curiosa descripción de su personalidad que describió un conocido suyo, y también viajero llamado Cook Widdrington, quién dijo de Ford que era "un gran geólogo y disecador de pájaros, hombre corpulento y envarado, que se las da de filósofo".

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: 

RICHARD FORD (1830-1833). “THINGS OF SPAIN. THE COUNTRY OF UNFORESEEN”. “EL DESARROLLO DEL VIAJE EN DILIGENCIA EN LOS AÑOS 1830-1833”, DE LAS EXPERIENCIAS DE RICHARD FORD (narrador): 

Textos de Richard Ford (1796-1858): “Los ricos suelen viajar usualmente en las diligencias, que están de moda desde que se introdujeron en tiempo de Fernando VII. Antes de ser permitidas definitivamente, hubo grandes discusiones y se hicieron objeciones semejantes a las opuestas por el difunto papa cuando la introducción del ferrocarril en los estados de Su Santidad; se decía que con estas facilidades vendrían los extranjeros, y con ellos la filosofía, la herejía y otras innovaciones contrarias a la sabiduría de los antiguos españoles. Estos escrúpulos se disiparon interesando ampliamente al monarca en los beneficios. 

   Ahora que ha desaparecido el monopolio real, se han formado varias compañías en competencia. Este modo de viajar es el más barato, el más seguro y no parece indigno de la "gente bien", pues la realeza misma viaja en estos coches. El infante D. Francisco de Paula constantemente alquila toda la diligencia para trasladarse él y su familia desde Madrid a un puerto de mar; y una de las razones que con toda seriedad dio D. Enrique de no haber venido a casarse con la reina, fue que Su Alteza Real no pudo encontrar sitio en la diligencia por estar completamente llena". 

   Los coches públicos de España son tan buenos como los de Francia, y la gente que viaja en ellos, generalmente más respetable y mejor educada. Esto se debe en parte al gasto, pues aun cuando los precios no son demasiado altos, siempre resultan algo caros para la mayoría de los españoles, de lo que resulta que los que viajan en diligencia son las clases que en otros países lo hacen en posta. De todos modos, hay que convenir en que cualquier viaje en los carruajes públicos del continente resulta muy incómodo para los que están habituados a coche propio; y por muchas precauciones que se tomen, las jornadas corrientes en España, de trescientas a quinientas millas de una tirada, pocas señoras inglesas podrían resistirlas y aun los hombres las soportarían por necesidad, pero no las emprenderían por gusto. 

   El correo está organizado como las "malle-poste" francesas y ofrece un medio seguro y rápido de viajar a los que pueden soportar las sacudidas, los choques y el traqueteo de un recorrido largo sin detención alguna. Las diligencias son también imitación de los armatostes franceses, sin que se encuentre en ellos la pulcritud, la comodidad, el buen movimiento, la exactitud y las infinitas facilidades del modelo inglés. Estas cosas cuando pasan el Estrecho se modifican con el desprecio del continente por las cosas de estilo; la baratura, que es gran principio, hace que prefieran los arreos de cuerda a los de cuero, y un carretero a un cochero bueno. También existen una porción de trabas, y estos absurdos burocráticos y la pesadez de los coches se hacen insoportables para los libres ingleses. 

   Los "guardas" existen realmente: son unos hombretones recios, pintorescos en el indumento y en las armas y muy semejantes a los salteadores de caminos. A decir verdad, no hay gran error en la comparación, pues algunos de ellos antes de ser indultados y puestos a sueldo, se han apoderado de más de una bolsa en el camino real; pero la primera impresión es de individuos espléndidos que bien valen por unos cuantos alguaciles. Van provistos de un completo arsenal de espadas y trabucos, tanto que estas máquinas que ruedan por las inmensas llanuras, parecen un buque de guerra y se suelen comparar con una ciudadela en marcha. Además, en ciertas comarcas sospechosas, una escolta montada de individuos igualmente sospechosos, galopan alrededor de los coches, y tampoco está completamente olvidada la primitiva práctica de untar la mano, y de todas estas admirables precauciones resulta que rara vez o nunca son robadas las diligencias, aunque, sin embargo, la cosa es posible. 

   Toda esta guarnecida arca de Noé está colocada bajo el mando del mayoral o conductor, que, como todo español investido de autoridad, es un déspota, y, sin embargo, como ellos, asequible a la influencia conciliadora del soborno. Él regula las horas de trabajo y descanso. Las dedicadas al último ,¡bendito quien lo inventó!, decía Sancho, son poco seguras; dependen del adelanto o retraso de la diligencia en sus etapas y del estado del camino, pues todo el tiempo que se pierde por unas u otras causas se gana hurtándolo al descanso. Una de las muchas ventajas del viaje en diligencia es la seguridad de detenerse en las mejores posadas; y es muy general entre la gente que viaja por otros medios preguntar en todas las ciudades cuál es la posada donde se detiene la diligencia. De Madrid suelen enviarse gentes para preparar las casas, los cuartos, las cocinas y proveer ,a todo lo necesario para el servicio de mesa, y también hay cocineros que se dedican a enseñar a los hosteleros a preparar y presentar bien una comida. De este modo en pueblos en los cuales hace poco desconocían en absoluto el uso del tenedor, hoy se encuentra una mesa limpia, abundante y bien servida. El ejemplo dado por las posadas de diligencia ha producido buenos efectos, pues ha venido la competencia y con ella la implantación de ciertas comodidades desconocidas hasta ahora de los españoles, cuya carencia de toda clase de comodidades dentro de casa, y admirable estoicismo para las privaciones de todas clases en viaje, son verdaderamente orientales”.

“En algunas de las nuevas Compañías está incluido todo en el precio del billete: a saber, viaje, postillones, posadas, etc., etc., cosa muy conveniente para el forastero y que le hace ganar dinero y energía. Un capítulo en la diligencia es tan típico en todos los relatos de un viaje por la Península como una corrida de toros o una aventura de bandidos, cosas de gran salida en nuestro mercado. Indudablemente, en las largas distancias que se recorren en España, durante las cuales van encajonados hombres y mujeres tres o cuatro días mortales (con sus noches correspondientes), el asunto se desarrolla y hay oportunidad de apreciar costumbres y carácter; la comedia o la tragedia puede tener tantos actos como días el viaje. 

   En general el orden que se observa en el transcurso del día es el siguiente: el desayuno, que se toma muy de mañana, consiste en una jícara de chocolate espeso, que siendo la bebida preferida por la Iglesia y permitida incluso los días de ayuno, es tan nutritivo como delicioso. Suele acompañarse con unas rebanadas de pan tostado o frito, y detrás se toma un vaso de agua fría, costumbre que no abandonará jamás nadie que esté bien con su hígado. Después de rodar un número determinado de leguas, cuando los pasajeros están bien magullados y hambrientos, se sirve un buen almuerzo de tenedor, semejante en un todo a la comida que ha de hacerse por la noche; la mesa es abundante y excelente para los aficionados al ajo y al aceite. Los que no gusten de ellos tendrán que atenerse al pan y los huevos, que son muy buenos; el vino es por lo regular color de púrpura y algunas veces sirve como vinagre para la ensalada; del mismo modo que el aceite se emplea en los guisos y en la lámpara; una mala comida, sobre todo si la cuenta es alta y el vino agrio, no es cosa para endulzar los caracteres de los pasajeros; se aficionan a pendencias, y si tienen la suerte de alguna escaramuza con ladrones, ello servirá para dar rienda suelta al malhumor. A boca de noche, después de cenar, se pueden tener unas horas de descanso, según lo que el mayoral y ciertos armoniosos y alados “voltigeurs” permitan. Las camas son sencillas y limpias; algunas veces los colchones parecen sacos de nueces, pero no hay mejor almohada que el cansancio; por lo general hay dos, tres o cuatro camas en las habitaciones, según el tamaño de éstas. El viajero debe apalabrar la suya en el momento de llegar, y si es mediana conformarse con ella, pues de lo contrario es fácil que duerma en otra peor. Comúnmente no es difícil procurarse una habitación sola o, cuando menos, escoger los compañeros. Además, los españoles de todas clases son muy corteses con las señoras y con los extranjeros, y con una gratificacioncita dada de antemano a la doncella o al camarero casi siempre se allanan las dificultades. En ésta, como en muchas otras ocasiones, en España la mayor parte de las cosas se consigue con buenas maneras, una sonrisa, un chiste, un refrán, un cigarro o un pequeño soborno, que aun cuando nombrado en último término, no es en modo alguno el menor recurso, puesto que tiene la condición de ablandar el corazón más duro y de disipar todas las dificultades, en el punto en que ya las palabras no sirven para nada, pues como rezan los proverbios castellanos: La Dádivas quebrantan peñas y entran sin barrena, y más ablanda dinero que palabras de caballero manera de guiar en España es tan distinta de nuestro modo de manejar las riendas, que merece explicarse. Para los que no pueden llegar hasta la diligencia hay otros medios de comunicación más genuinamente españoles e incómodos. Pueden compararse con las comodidades de que gozan los vagones para hombres y animales, señalados como pasajeros de tercera por los reyes del monopolio de nuestros ferrocarriles, los cuales han usurpado el camino de su majestad y saquean a sus súbditos en virtud de un acta del parlamento. ...". 

ADDENDA: ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS Y CITADOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN E. PRADES):

QUARTERLY REVIEW: La revista trimestral (Quarterly Review) era un periódico literario y político fundado en marzo de 1809 por la casa editorial de Londres John Murray. Dejó de publicarse en el año 1967. Fue conocido como The London Quarterly Review, reimpreso por Leonard Scott, para una edición estadounidense.

EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA: Don Quijote de la Mancha es una novela escrita por el español D. Miguel de Cervantes Saavedra. Publicada su primera parte con el título de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha a comienzos del año 1605, es la obra más destacada de la literatura española y una de las principales de la literatura universal, además de ser la más leída después de la Biblia. En 1615 apareció su continuación con el título de Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. El Quijote de 1605 se publicó dividido en cuatro partes; pero al aparecer el Quijote de 1615 en calidad de Segunda parte de la obra, quedó revocada de hecho la partición en cuatro secciones del volumen publicado diez años antes por Cervantes. El Quijote es la primera obra genuinamente desmitificadora de la tradición caballeresca y cortés por su tratamiento burlesco. Representa la primera novela moderna y la primera novela polifónica; como tal, ejerció un enorme influjo en toda la narrativa europea. Por considerarse “el mejor trabajo literario jamás escrito”, encabezó la lista de las mejores obras literarias de la historia, que se estableció con las votaciones de cien grandes escritores de 54 nacionalidades a petición del Club Noruego del Libro y “Bokklubben World Library” en 2002; así, fue la única excepción en el estricto orden alfabético que se había dispuesto.

ANTROPÓLOGIA, ETNÓLOGIA Y ETNOGRAFIA:

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

- Juan Villuga, Pedro (1546):"Repertorio de todos los caminos de España: hasta agora nunca visto en el q[ua]l allará q[ua]lquier viaje q[ue] quiera[n] andar muy puechoso pa[ra] todos los caminantes co[m]puesto por Ped[r]o Juan Villuga vale[n]ciano, e impresso en Medina del Campo por Pedro de Castro, a costa de Juan de Espinosa, en el año 1546".

 -Gonzalo Menéndez Pidal, 1992: "España en sus caminos", Madrid, Caja de Madrid, 1992.

-Gonzalo Menéndez Pidal, 1951:  "Los caminos en la Historia de España",  Ediciones de Cultura Hispánica, Madrid.

- Townsend, Joseph (1791): Viaje por España.

- Pedro Rodríguez de Campomanes, Conde (1761): Itinerario de las Carreras de Posta de dentro y fuera del Reyno. De orden de su majestat Carlos III, Imprenta de Antonio Pérez de Soto, Madrid, 1761.

- Cavanilles, Antonio Josef (1795): Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reino de Valencia. En la imprenta real, Madrid, 1795.

-https://historiasdecarreteras.com/

- Richard Ford: "Gathering from Spain”. “Things of Spain. The country of unforeseen”. (Cosas de España: el país de lo imprevisto).

- Richard Ford (1922): Gathering from Spain. Cosas de España: (el país de lo imprevisto) 1796-1858. Tomos I y II. Grabados: Gustavo Doré. Traducción directa del inglés y prólogo de Enrique de Mesa. Madrid : Jiménez Fraud, año 1922. (Colección abeja ; 5 ; 6).

 

Rudolf Koller,  The Gotthard Post, 1873.




La Carretera real antes de asfaltarla,
panorámica a su paso por Oropesa del Mar

Richard Ford (1796-1858),
 retratado por Antoine Chatelain (1794–1859). 
Posada antigua, (Cabanes).






Posada Venta de Doro (Coves de Vinromà).

Posada Venta de Doro (Coves de Vinromà).

Posada Venta de Doro (Coves de Vinromà).

jueves, 27 de mayo de 2021

LA VIDA EN LAS POSADAS, HOSTALES Y VENTAS ESPAÑOLES EN 1830.

 

GENT, COSTUMS, TRADICIONS, HISTÒRIES, PATRIMONIS I PAISATGES DE LA PROVÍNCIA DE CASTELLÓ:

Per: JUAN E. PRADES BEL ("Projecte: "ESPIGOLANT CULTURA": Taller de historia, memorias i patrimonis).

(Sinopsis): RECORDAR TAMBIÉN ES VIVIR… 

(Temátiques): DATES PER LA HISTÒRIA DE L’ANTIC CAMÍ REIAL DE VALÈNCIA A BARCELONA (ACTUAL CARRETERA NACIONAL C.N.-340):

"LES EXPERIÈNCIES I LES OBSERVACIONS DE L'ESCRIPTOR RICHARD FORD (1796-1858), SOBRE LA SEUA ESTADA I PAS PER POSADES I "VENTES" ESPANYOLES DEL SEGLE XIX, ANYS 1830-1833".

Escriu: JUAN EMILIO PRADES BEL. ("Les històries escrites que m'acompanyen, m'ajuden a pensar, a imaginar, a viure, i a experimentar un munt de vides molt diferents de la meua". J.E.P.B.).

INTRODUCCIÓ: Este article que redacte esta basat en la vida i els tràfecs de carreters, postillons, diligències, arrieros, buhoners, militars, caminers, zagals, mayorals, correus, i en altres usuaris haguts en l'anar i el vindre sobre els antics vials dels vells camins carreters, l'intenció es denotar una especial atenció en tratar d'aprendre preferenment sobre els serveis d'hostalatge en l'antic Camí Reial de València a Tortosa, coneixer els tipus d'establiments, com funcionaven, tipus de menjars, llits, descans, distribució, ubicació, personatges, en definitiva intentar saber, interpretar o tindre una idea aproximada, de com solia ser i transcórrer el dia a dia dels camins, i els ambients i la conducta i relacións entre clients i venters de les posades i ventes dels segles XVIII i XIX. He publicat diversos articles indicant ubicacions d'algunes ventes i posades antigues dels segles passats, situades al pas del tram de la carretera real o general i igualment passava en les vies secundàries anomenades transversals. L'intent de saber de primera mà, les coses d'ús habituals com  transcorrien i passaven en estes cases de hospedería, és el que tracte de divulgar, amb l'intenció de fer-ne eco i sumar i donar vida a les històries, llegendes i mites que corrien al voltant d'estos emblemàtics llocs i paradors, i els altres establiments de hostalatge i de menjars, que eren molt variats i diversos, son les ventes, els ventorros, els ventorrillos, les parades de postes, les posades, fondes, les tavernes, els mesóns, els hostals,...molts d'ells ubicats molt habitualment en llocs apartats i solitaris, construïts enmig de muntanyes i erms, i moltes vegades víctimes, assaltats i robats per bandolers, igual com els assalts a les diligències que trotaven pels camins espanyols també eren molt habituals, de normal estos transports amb passatgers en temps de les faccions carlistes revoltades, portaven homes armats per a la defensa de la diligència i la seua càrrega i pasatgers. El guia i mentor que per la seua experiència conduirà a partir d'ara este relat, serà Richard Ford, escriptor i usuari habitual de les posades i ventes de fa dos-cents anys, la seua prosa literària de les seues vivencies, les va plasmar en un manuscrit de memories, Ford ens abduirà en este viatge literari autobiogràfic dedicat a la vida, obra i tràfecs per les antigues ventes i posades. Richard Ford, és un erudit intel·lectual anglés que va viatjar molt per Espanya entre els anys 1830 i 1833, tenía trenta-quatre anys, quan en la tardor de 1830, es va traslladar a viure temporalment a Espanya, va realitzar el viatge amb la seua dona malalta (motiu del viatge) i els seus fills, es va instal·lar tota la família a Sevilla (Andalucia), perquè el clima era molt favorable per a la recuperació física de la seua esposa. Richard Ford aprén espanyol, i s'interessa per la literatura espanyola, aficionat al Quixot de Cervantes, llig esta obra cada dia en veu alta a la seua família, i s'impregna d'eixi sentit espanyol. El seu recorregut per Espanya l'inicia a l'abril de 1831, amb un bloc de notes i un altre bloc de dibuix. Els viatges els realitza quasi sempre acompanyat del seu criat i un burro i una yegüa cavalleries de montura, i de vegades viatjava de forma popular amb els serveis de les diligencies de viatgers. Durant la seua estada a Espanya, va freqüentar no sols als intel·lectuals espanyols, sinó que va coincidir amb altres viatgers anglesos. Va viatjar per diferents regions d'Espanya, per la costa mediterrània entre València i Catalunya, el va acompanyar la seua dona. El llibre del seu viatge per Espanya, el redactarà a la seua casa de Exeter (Devon, Regne Unit), este manuscrit es va publicar a Londres en l'any 1841, amb el títol “Handbook for travellers in Spain and Readers at Home” traduit al espanyol vindria a dir “Manual per a viatgers a Espanya i lectors a casa”. Ford en el seu trevall dóna compte de les activitats comercials, els principals monuments, apuntant al principi de cada nova ruta les llegües que separen les poblacions i inserits en els textos gravats que il·lustren el que descriu, acompanya i crea textos amb impressions subjectives sobre els llocs i els vilatans que va visitant i coneixent. L'èxit del “Handbook for travellers in Spain and Readers at Home” va ser enorme, sobretot perquè va ensenyar als anglesos a viatjar comparant menys la seua realitat nacional, amb la del país que visiten: Anglaterra és Anglaterra i Espanya és Espanya. Ford va escriure un altre llibre sobre Espanya: “Gatherings from Spain” en espanyol “Trobades d'Espanya”. Richard Ford, va saber transmetre a través dels seus escrits una visió subjectiva del país que va recorrer, aprofundint en les diferències culturals i lingüístiques, i va saber transmetre il·lusió per Espanya. Va ser un dels més fervorosos hispanistes, i com bé va arribar a apuntar Gerald Btenand "Richard Ford no sols coneixia Espanya sinó que transmetia la seua passió per ella". 

Richard Ford va morir el 31 d'agost de 1858. Sobre la seua tomba en Heavitree, prop de Exeter, resa el següent epitafi: "Rerum Hispanie Indagator Acerrimus".

EXPOSICIÓ DOCUMENTAL:

“RICHARD FORD: “Things of Spain. The country of unforeseen”, 1841.“TIPOS D'ALBERGS. PASSAR LA NIT EN UNA VENTA ESPANYOLA” DE 1833

Textos de Richard Ford (1796-1858): "El sopar, que, com entre els antics, és el menjar principal, es rega amb abundants glops de vi del país, begut en un pitxer o en una bota, perquè els gots no abunden. Quan s'acaba, s'encenen els cigars, els toscos seients s'arrimen al foc i es xarra de tot, però amb preferència d'assumptes de lladres i d'amor, dels quals els últims són els menys fantàstics; es donen i es reben bromes, i el riure forma el cor de la conversa, especialment si s'ha menjat i begut bé, per a això és el millor postre. Després, comencen els càntics: es comença a sentir el rasgueo d'una guitarra, perquè mai falta un patillut “Fígaro” que estiga assabentat de l'arribada dels hostes, i acudeix a la reunió per pur amor a l'art i a l'encant d'un cigar; després es congreguen els llauradors d'un i d'un altre sexe, s'inicia el ball, s'obliden les fatigues del dia, una simpàtica alegria s'estén sobre tots i la vetlada es prolonga fins a ben entrada la nit; i com tots han dormit la seua corresponent migdiada, tenen els ulls més oberts que les òbiles, i criden i esvaloten com a condemnats. En vano lluitaran la ploma i el pinzell per pintar l'escena. La cridòria, la pols, la escasetat de tot en estes vendes humils, són emblemes de la simplicitat de la vida espanyola.

Un a un, es va desfent la reunió; la gent millor acomodada es va al pis de dalt; els més pobres, sempre els més nombrosos, preparen el seu llit en el sòl, al costat dels animals, i, com ells, farts i lliures de preocupacions, s'adormen instantàniament, malgrat el soroll i la molèstia que els envolta. Este estrafaig de la mort és més igualatori que la mort mateixa, com diu El Quixot, perquè un honrat traginer espanyol, tombat en una dura saca de palla, dorm més tranquil que l'inquiet cap d'un engalipador que cenyeix corona aliena. “El somni, diu Sancho cobreix a un com una manta”, i una manta, o la seua èmula la capa, constitueix la millor part del guarda-roba d'un espanyol durant el dia, i de la seua roba de llit durant la nit. El sòl és hui, com va ser en temps dels ibers, el llit nacional; fins a la paraula que expressa aquesta comoditat, llit deriva del grec. Per tant, tots s'acomoden en el sòl, i d'aqueixa manera s'escapen de les tres classes d'animalons que es troben junts sempre, com les tres Gràcies, en els climes temperats a l'engròs i en les vendes espanyoles al detall. Els seus coixíns son les alforjes o els albardóns, i dormen amb un somni curt, però profund. Molt abans de començar el dia tot està en moviment, “alcen els llits”, donen menjar als animals, els aparellen, els carreguen i desperten als dormilegues. El tocat del matí és per tot extrem senzill: ni homes ni quadrúpedes empren temps ni sabó en ell: es tiren a coll el seu guarda-roba i deixen a la pluja i al sol la cura i conter de netejar i blanquejar; paguen el seu xicotet compte, es creuen salutacions o protestes (generalment l'últim), segons l'import d'ella, entre el venter i els hostes, i comença un altre dia d'enrenou. El nostre fidel escuder sempre tenia per a un parell d'hores, després d'eixir de la venda, de juraments, invectives i lamentacions sobre la carestia de les posades, la bellaquería dels seus amos en general i de l'última en particular, a pesar que, probablement, del parell de duros pagats per nosaltres alguna part es repartia entre ell i l'honrat venter. Estes escenes de la venda espanyola varien cada dia cada nit, a mesura que un nou grup d'actors fa la seua primera i última presentació davant el viatger. D'una cosa pot este estar segur: que es troba fora d'Anglaterra i de l'any del Senyor en què creia viure. El seu innegable sabor d'antiguitat els dóna un gustillo "borratxo", que és completament desconegut a la Gran Bretanya, on totes les coses estan foses i modernitzades; ací es poden veure i estudiar els costums i els successos tal com van ocórrer, en els mateixos llocs, en temps d'Anníbal i Escipió, segons es col·legeix dels autors clàssics. No podem resistir a fer la comparació d'una d'estes ventes espanyoles amb la posada romana, descoberta a l'entrada de Pompeia, i la seua còpia, la moderna hostatgeria, en el mateix districte de Nàpols. En el Museu Borbònic poden veure's models de la majoria dels utensilis usats ara a Espanya, i l'antiquíssim i oriental estil de cuina també pot ser fàcilment reconegut per les notícies que ens han transmés els llibres de cuina de l'antiguitat. El mateix pot dir-se dels tamborins, castanyoles, cançons i balls; en una paraula, de tot. I quan es contempla a estos homes aquietats pel somni i estesos com a cadàvers entre els seus animals, en particular els valencians, amb les seues espardenyes i les seues zaragüelles, les seues mantes, les seues cistelles de jonc i les esterilles, no pot deixar de pensar-se que Estrabón degué contemplar als antics ibers exactament amb els mateixos vestits i en la mateixa posició quan ens diu el que ara veiem que és cert.

- Richard Ford (1922): Cosas de España: (el país de lo imprevisto) 1796-1858. Tomos I y II. Grabados: Gustavo Doré. Traducción directa del inglés y prólogo de Enrique de Mesa. Madrid : Jiménez Fraud, año 1922. (Colección abeja ; 5 ; 6).

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN:

DATES PER LA HISTÒRIA DE L’ANTIC CAMÍ REIAL  DE VALÈNCIA A BARCELONA:

LAS EXPERIENCIAS Y OBSERVACIONES DE L'ESCRIPTOR RICHARD FORD SOBRE SU ESTANCIA Y HOSPEDAJE EN LAS VENTAS ESPAÑOLAS DEL SIGLO XIX, EN LOS AÑOS 1830-1833.

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL.

INTRODUCCIÓ: Este articulo esta basado en la vida y los trajines de  carreteros, postillones, diligencias, buhoneros, militares, camineros, correos, y otros habidos en ir y venir sobre los antiguos viales de los caminos carreteros. Este artículo esta centrado con especial atención por aprender sobre el servicio de hospedaje en el antiguo Camino Real de Valencia a Tortosa, tipos de establecimientos, como funcionaban, tipos de comidas, camas, descanso, distribución, en definitiva intentar saber interpretar o tener una idea aproximada, del como solía ser y transcurrir el día a día, y los ambientes y el proceder y relación de clientes y venteros de las posadas y ventas de los siglos XVIII y XIX,  He publicado diversos artículos indicando citas y ubicaciones de algunas ventas y posadas antiguas de siglos pasados, ubicadas al paso del tramo de carretera real nombrado anteriormente y en vías secundarias llamadas transversales. El intento de saber de primera mano, lo que de habitual acaecía, trascurría y pasaba en estas casas-hospedería, es lo que trato de divulgar para hacer eco y sumar y dar vida a las historias y rienda a los mitos de estos emblemáticos lugares de paradores, hospedaje y comidas, ventas, ventorrillos, postas, posadas, mesones, tabernas y hostales apartados y solitarios, construidos en medio de montes y páramos, y muchas veces víctimas, asaltados y robados por bandoleros, igual como los asaltos a las diligencias que troteaban por los caminos españoles también eran muy habituales, de normal estos transportes con pasajeros en tiempos de facciones carlistas, llevaban hombres armados para la defensa de la diligencia y su carga. El guía y mentor que por su experiencia conducirá a partir de ahora este relato  será Richard Ford, su prosa literaria nos abducirá en este viaje dedicado a la vida, obra y trajines en las ventas y posadas. Richard Ford, es un erudito intelectual inglés que viajó mucho por España entre los años 1830 y 1833, tenía treinta y cuatro años, cuando en el otoño de 1830, se trasladó a vivir temporalmente a España, realizó el viaje con su mujer enferma (motivo del viaje) y sus hijos, se instaló con su familia en Sevilla (Andalucía), porque el clima era muy favorable para la recuperación física de su esposa. Richard Ford aprende español, y se interesa por la literatura española, aficionado a El Quijote de Cervantes, lee esta obra cada día en voz alta a su familia. Su recorrido por España lo inicia en abril de 1831 con un bloc de notas y otro de dibujo. Los viajes los realiza casi siempre acompañado de su criado y un burro y una yegua como transporte. Durante su estancia en España frecuentó no sólo a los intelectuales españoles, sino que coincidió con otros viajeros ingleses. Viaja por diferentes regiones de España, por la costa mediterránea entre Valencia y Cataluña, lo hace acompañado su mujer. El libro de su viaje por España, lo redactará en su casa de Exeter, este libro se publicó en Londres en el año 1841 con el título “Handbook for travellers in Spain and Readers at Home” en español  “Manual para viajeros en España y lectores en casa”. Da cuenta de las actividades comerciales, los principales monumentos, apuntando al principio de cada nueva ruta las leguas que separan las poblaciones e insertados en los textos grabados que ilustran lo que describe, acompaña y crea  textos con impresiones subjetivas sobre los lugares y los lugareños que va visitando y conociendo. El éxito del “Handbook  for travellers in Spain and Readers at Home” fue enorme, sobre todo porque enseñó a los ingleses a viajar comparando menos su realidad nacional con la del país que visitan: Inglaterra es Inglaterra y España es España, Ford escribió otro libro sobre España: “Gatherings from Spain” en español “Encuentros de España”. Richard Ford, supo transmitir a través de sus escritos no sólo una visión subjetiva del país que recorre, ahondando en las diferencias culturales y lingüísticas, y supo transmitir ilusión por España. Fue uno de los más fervorosos hispanistas, y como bien llegó a apuntar Gerald Btenand, no sólo conocía España sino que trasmitía su pasión por ella. Richard Ford murió el 31 de agosto de 1858. Sobre su tumba en Heavitree, cerca de Exeter, reza el siguiente epitafio: "Rerum Hispanie Indagator Acerrimus".

RICHARD FORD (1830-1833). COSAS DE ESPAÑA. EL PAÍS DE LO IMPREVISTO. Things of Spain. The country of unforeseen.

“RICHARD FORD”, “ALBERGUES ESPAÑOLES, PASAR LA NOCHE EN UNA VENTA ESPAÑOLA”: La cena, que, como entre los antiguos, es la comida principal, se riega con abundantes tragos de vino del país, bebido en un jarro o en una bota, pues los vasos no abundan. Cuando se termina, se encienden los cigarros, los toscos asientos se acercan al fuego y se charla de todo, pero con preferencia de asuntos de ladrones o de amor, de los que los últimos son los menos fantásticos; se dan y se reciben bromas, y la risa forma el coro de la conversación, especialmente si se ha comido y bebido bien, para lo cual es el mejor postre. Luego comienzan los cánticos: se empieza a oír el rasgueo de una guitarra, pues nunca falta un patilludo Fígaro que esté enterado de la llegada de los huéspedes, y acude a la reunión por puro amor al arte y al encanto de un cigarro; luego se congregan los campesinos de uno y de otro sexo, se inicia el baile, se olvidan las fatigas del día, una simpática alegría se extiende sobre todos y la velada se prolonga hasta bien entrada la noche; y como todos han dormido su correspondiente siesta, tienen los ojos más abiertos que lechuzas, y gritan y alborotan como condenados. En vano lucharán la pluma y el pincel por pintar la escena. La gritería, el polvo, la carencia de todo en estas ventas humildes, son emblemas de la simplicidad de la vida española, que es una broma. Uno a uno se va deshaciendo la reunión; la gente mejor acomodada se va al piso de arriba; los más pobres, siempre los más numerosos, preparan su cama en el suelo, junto a los animales, y, como ellos, hartos y libres de preocupaciones, se duermen instantáneamente, a pesar del ruido y la molestia que les rodea. Este remedo de la muerte es más igualatorio que la muerte misma, como dice Don Quijote, porque un honrado arriero español, tumbado en una dura saca de paja, duerme más tranquilo que la inquieta cabeza de un embaucador que ciñe corona ajena. “El sueño, dice Sancho cubre a uno como una manta”, y una manta, o su émula la capa, constituye la mejor parte del guardarropa de un español durante el día, y de su ropa de cama durante la noche. El suelo es hoy, como fue en tiempo de los iberos, la cama nacional; hasta la palabra que expresa esta comodidad, cama deriva del griego. Por lo tanto, todos se acomodan en el suelo, y de ese modo se escapan de las tres clases de animalitos que se encuentran juntos siempre, como las tres Gracias, en los climas templados al por mayor y en las ventas españolas al por menor. Su almohada es las alforjas o el albardón, y duermen con un sueño corto, pero profundo. Mucho antes de amanecer todo está en movimiento, “levantan las camas”, dan de comer a los animales, los aparejan, los cargan y despiertan a los dormilones. El tocado de la mañana es por todo extremo sencillo: ni hombres ni cuadrúpedos emplean tiempo ni jabón en él: se echan a cuestas su guardarropa y dejan a la lluvia y al sol el cuidado de limpiar y blanquear; pagan su pequeña cuenta, se cruzan saludos o protestas (generalmente lo último), según el importe de ella, entre el ventero y los huéspedes, y comienza otro día de ajetreo. Nuestro fiel escudero siempre tenía para un par de horas, después de salir de la venta, de juramentos, invectivas y lamentaciones sobre la carestía de las posadas, la bellaquería de sus dueños en general y de la última en particular, a pesar de que, probablemente, del par de duros pagados por nosotros alguna parte se repartiera entre él y el honrado ventero. Estas escenas de la venta española varían cada día cada noche, a medida que un nuevo grupo de actores hace su primera y última presentación ante el viajero. De una cosa puede éste estar seguro: de que se encuentra fuera de Inglaterra y del año del Señor en que creía vivir. Su innegable sabor de antigüedad les da un gustillo a borracha, que es completamente desconocido en la Gran Bretaña, donde todas las cosas están fundidas y modernizadas; aquí se pueden ver y estudiar las costumbres y los sucesos tal como ocurrieron, en los mismos lugares, en tiempos de Aníbal y Escipión, según se colige de los autores clásicos. No podemos resistir a hacer la comparación de una de estas ventas españolas con la posada romana, descubierta a la entrada de Pompeya, y su copia, la moderna hostería, en el mismo distrito de Nápoles. En el Museo Borbónico pueden verse modelos de la mayoría de los utensilios usados ahora en España, y el antiquísimo y oriental estilo de cocina también puede ser fácilmente reconocido por las noticias que nos han transmitido los libros de cocina de la antigüedad. Lo mismo puede decirse de los tamboriles, castañuelas, canciones y bailes; en una palabra, de todo. Y cuando se contempla a estos hombres aquietados por el sueño y extendidos como cadáveres entre sus animales, en particular los valencianos, con sus alpargatas y sus zaragüelles, sus mantas, sus cestas de junco y sus esterillas, no puede menos de pensarse que Estrabón debió contemplar a los antiguos iberos exactamente con los mismos trajes y en la misma posición cuando nos dice lo que ahora vemos que es cierto.

- Richard Ford (1922): Cosas de España: El país de lo imprevisto. Tomos I y II. Grabados: Gustavo Doré. Traducción directa del inglés y prólogo de Enrique de Mesa. Madrid : Jiménez Fraud, año 1922. (Colección abeja ; 5 ; 6).

BIBLIOGRAFIA: 

- Juan Villuga, Pedro (1546):"Repertorio de todos los caminos de España: hasta agora nunca visto en el q[ua]l allará q[ua]lquier viaje q[ue] quiera[n] andar muy puechoso pa[ra] todos los caminantes co[m]puesto por Ped[r]o Juan Villuga vale[n]ciano, e impresso en Medina del Campo por Pedro de Castro, a costa de Juan de Espinosa, en el año 1546".

 -Gonzalo Menéndez Pidal, 1992: "España en sus caminos", Madrid, Caja de Madrid, 1992.

-Gonzalo Menéndez Pidal, 1951:  "Los caminos en la Historia de España",  Ediciones de Cultura Hispánica, Madrid.

- Townsend, Joseph (1791): Viaje por España.

- Pedro Rodríguez de Campomanes, Conde (1761): Itinerario de las Carreras de Posta de dentro y fuera del Reyno. De orden de su majestat Carlos III, Imprenta de Antonio Pérez de Soto, Madrid, 1761.

- Cavanilles, Antonio Josef (1795): Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reino de Valencia. En la imprenta real, Madrid, 1795.

- Richard Ford (1922): Gathering from Spain. Cosas de España: (el país de lo imprevisto) 1796-1858. Tomos I y II. Grabados: Gustavo Doré. Traducción directa del inglés y prólogo de Enrique de Mesa. Madrid : Jiménez Fraud, año 1922. (Colección abeja ; 5 ; 6).

 

Grabado de A. Rouarque.

Antigua Venta y posada de camino.




Venta-posada de Benicassim.

Venta de Illescas (Toledo). Gustave Doré. 1862.
Trajín en el cambio de caballerías de una diligencia






Richard Ford (1796-1858).
Retratado por Antoine Chatelain (1794–1859)
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Antigua Venta y posada de camino (Cabanes).